Compro demonios usados, que ya no use.
Compro mentiras piadosas y ángeles caídos.
Compro piedras lapidarias y pecados compartidos.
Compro carbones encendidos,
Labios profanos y cuentas de vidrio.
Compro morales estoicas y pulgas de agua.
Huesos de muerto y de vivo.
Pero ni madres, no he comprado nada.
Nadie vende lo que no tiene,
Ni lo que le gusta seguir teniendo,
A veces, ni lo que le duele.
Mando a la chingada la métrica y la estética
Y hago lo que se me hinche en gana,
Que esto no es un poema es un quebranto.
Un grito estéril y nauseabundo.
Me estoy quitando una espina de los ojos
Y me cai que no la vi.
Me purga la rima, me sale sin querer,
Como las pinches lagrimas.
Soy demasiado egoísta para sentir lastima por alguien mas.